Con el objetivo de encontrar nuevas soluciones para estos residuos, los investigadores han desarrollado celdas electroquímicas usando filamentos no conductores de PLA (ácido poliláctico) y sensores electroquímicos utilizando filamentos conductores, a los que se les agregó negro de carbón. El negro de carbón es una forma de carbono paracristalina que se obtiene de la combustión incompleta de hidrocarburos. Bruno Campos Janegitz, coordinador del Laboratorio de Sensores, Nanomedicina y Materiales Nanoestructurados (LSNano) de la UFSCar en Araras y coautor del artículo, explica que los sensores electroquímicos se utilizaron para determinar el porcentaje de cafeína en té verde y café arábica.

“La obtención de un material no conductor consiste simplemente en lavar y secar las cápsulas de PLA, seguido de la extrusión en un sistema caliente. Para obtener un material conductor, se debe agregar negro de humo antes del calentamiento y la extrusión. El material extruido luego se enfría y se enrolla, dando lugar a los filamentos de interés”, detalla Bruno.

Este nuevo filamento creado a partir de las cápsulas de café conlleva un cambio de mentalidad bastante importante. En lugar de ver los residuos como algo perjudicial para el medio ambiente, se les ve como valiosos recursos que pueden ser transformados en algo útil y beneficioso. Además, esta práctica no solo contribuye a reducir la cantidad de residuos que van a parar a los vertederos, sino que también permite aprovechar al máximo los recursos disponibles, evitando la necesidad de utilizar materiales nuevos y reduciendo así el impacto ambiental.

Fuente: www.3dnatives.com